Lo cotidiano puede ser sublime: depende de la profundidad de nuestra mirada
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Miércoles, 28 de septiembre de 2005
La situación en África tira por tierras cualquier resquicio de vigencia malthusiana: la inmigración es tragedia. Y si existe inmigración, es decir, si existe tragedia, es que hay carencias de recursos.
Lo que ocurre, y no por obvio resulta menos importante destacarlo, es que lo que falla no es tanto la producción como la distribución.
Detesto, por ello, a quienes analizan el fenómeno inmigratorio desde la frialdad de unos guarismos de despacho o tertulia radiofónica. No soporto tanto alejamiento de la realidad.
Sí, de esa realidad de moscas y putrefacción que lleva a una madre de pocos meses de Mali a recorrer un continente, atravesar Argelia y tratar de saltar una valla.
Una valla que es purgatorio para el cielo del bienestar español y europeo.
Y escucho, con indignación, que las madres portan a sus pequeños porque saben que, en caso de ser interceptados -lo cual es harto probable- podrán quedarse en España hasta que su hijito o hijita crezca.
Pero, ¿alguien puede responderme entonces por qué se aventuran a traspasar el túnel del purgatorio madres jóvencísimas embarazadas de varios meses en una patera de Caronte o saltando una valla alta que mañana será más alta y después más alta, y más alta...?
Sí, es el drama.
Por: carmen aparicio | General | Comentarios (0) | Referencias (0)