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Wednesday, 05 de October de 2005

Stiglitz sobre el mercado

Dos párrafos que le he leído a Joseph E. Stiglitz ratifican mi secular desconfianza en el mercado.

Por eso yo no soy liberal.

Es más: aunque estoy en desacuerdo con la frase castrista: “Del imperialismo no hay que fiarse ni tan poquito así”, no creo en una globalización, digamos, amable; en una internacionalización ‘positiva’ de los mercados como mecanismo para la consecución de una justicia social universal.

En definitiva: no creo en la bondad del mercado.

Bueno, aquí van los párrafos en cuestión (que son muy ilustrativos por varias circunstancias)

“Cuando eres pobre, no tienes una tarjeta de crédito y muchos de los atrapados estaban escasos de fondos porque era finales de mes, pero, aun cuando hubieran tenido el dinero necesario, no resulta evidente que los mercados hubieran respondido con la suficiente rapidez para brindar la oferta necesaria; en tiempos de crisis, con frecuencia no lo hacen, sencillamente”.

“Pese a sus virtudes, los mercados con frecuencia no funcionan bien en una crisis. De hecho, con frecuencia resulta horrible contemplar el mecanismo del mercado en casos de emergencia. El mercado no reaccionó ante la necesidad de evacuación enviando enormes convoyes de autobuses para sacar a la población; en algunos lugares, sí que reaccionó triplicando los precios de los hoteles en las zonas vecinas, cosa que, si bien refleja el marcado cambio en la oferta y la demanda, está considerada negativamente, como extorsión mediante los precios”.

Por: carmen aparicio | General | Comentarios (0) | Referencias (0)

Monday, 03 de October de 2005

A propósito del exceso de ahorro y la falta de inversiones

Ha dicho un consejero del FMI, Raghuram Rajan:

"La respuesta de política a la desaceleración en la inversión ha sido distinta según el país. En las naciones industriales, los presupuestos expansivos junto con tasas de interés bajas y precios elevados de los activos han llevado al crecimiento alimentado por el consumo o el crédito, sobre todo en los países anglosajones. Los ahorros de los gobiernos han caído, particularmente en Estados Unidos y Japón, y el ahorro doméstico prácticamente ha desaparecido en algunos países que han experimentado un boom de la vivienda".

Lo llamativo de esto esto es que lo dice un consejero del FMI, cuyo director es un español, Rodrigo Rato, como casi todo el mundo sabe (o debiera conocer).

Y, sinceramente, no creo que España sea un buen ejemplo a seguir en el propósito perseguido por el FMI para equilibrar una hipotética desaceleración de la economía mundial: acabar con el exceso de ahorro y fomentar las inversiones.

Claro: el problema es que en España, la vivienda es percibida como una gran inversión. para la que no es necesaria un exceso de ahorro previo, sino un endeudamiento permanente.

Ah, Rodrigo Rato fue ministro de Economía durante los gobiernos de Aznar (1996-2000-2004).

Por: carmen aparicio | General | Comentarios (0) | Referencias (0)

Wednesday, 28 de September de 2005

La innovación pasa por la tecnologización (pero no sólo)

Dos Hermanas celebra un nuevo congreso sobre innovación empresarial en el que expertos de diversos sectores han debatido sobre las herramientas que deben manejar las empresas en el futuro, y por qué no, en el presenta más inmediato. Este meeting resulta de vital importancia para conocer qué posibilidades de crecimiento se abren en una época en la que la palabra clave es la tecnologización. La incorporación de la empresa a las NTIC no es que sea básico, es que es vital. Hasta el punto de que podemos afirmar, sin miedo, que una empresa tecnófoba es una empresa muerta hoy en día. O, lo que los economistas llaman vulgarmente una empresa perro: todo se le vuelven pulgas y todo se queda antiguo en el seno de este tipo de entidades.

Porque la globalización tecnológica, por encima del debate de sus repercusiones positivas o negativas –no es objeto del presente análisis, aunque lo abordaremos más profusamente en siguientes números- ha revolucionado los términos de la economía. Allí, donde unos veían nación, ahora no queda más remedio que observar internacionalización. Y allí donde unos miopes hablaban de productividad, las nuevas oportunidades se basan en la competitividad. Y donde otros tantos reivindicaban las patentes, las empresas deben vindicar las ventajas de una libertad de sistemas.La tecnología del siglo XIX y de largos años del siglo XX generaba una empresa marcada por la productividad y la comercialización de bienes físicos. Hoy día, es imposible que una empresa respire si no es competitiva. Y, ello no implica reducir capital humano, ni siquiera deslocalizarlo o flexibilizarlo, exige un cambio en la mentalidad productiva, para darse cuenta de que no es más rico quien más produce o, incluso quien mejor administra, sino quien ofrece más ventajas. En resumen, quien es más competitivo en su sector o cuota de mercado.

Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación han cambiado los modos de producción. Por ello, las empresas deben plantearse que la clave de su transformación se encuentra en la ampliación de sus mercados hasta niveles internacionales. Y el camino que más garantías ofrece es internet. Con internet, los mercados han dejado de tener fronteras. Por eso, no cabe duda de que hay que eliminar anacronías tan perjudiciales para la igualdad de oportunidades entre empresas de diversos países como los representados por los aranceles, impuestos fronterizos, cuotas y subvenciones absurdas que impiden una libertad de movimiento que sólo beneficia a unos pocos, curiosamente los más ricos y, por ende, más tecnófobos. Son listos y saben que una tecnologización progresiva genera igualdad de oportunidades, es decir, la pérdida de sus irrespetuosos y lacerantes privilegios multinacionales.

Las empresas deben ir por delante de lamentables restricciones, como las impuestas por la UE o los EEUU, por citar los dos grandes gigantes económicos, junto a Japón y la emergente China. En este sentido, Pekín está actuando de una forma bastante racional (otra cuestión más condenable es su sistema político y su sistemática violación de los derechos humanos), pero es el Estado el que está actuando como un acicate empresarial, favoreciendo las importaciones, estableciendo balanzas comerciales superpositivas e incluso teniendo que inocular desconfianza en los mercados internacionales para frenar su escalada de crecimiento, por encima del 8% anual (una brutalidad, vamos). Ante este panorama, está claro que el crecimiento chino está haciendo daño a las anquilosadas Europa y EUA, y no digamos ya a los países subdesarrollados de África y América Latina, cuyo despegue sigue lastrado por unos compromisos internacionales de reducción de la deuda que no terminan de ejecutarse y por una sucesión de gobiernos corruptos que impiden otorgar la estabilidad política necesaria que sirvan para el resurgir de sus empresas y la comercialización autónoma de sus preciadas materias primas y de bienes de equipo.

En el caso de la UE, las execrables subvenciones que recibe el campo, con la Política Agraria Común (PAC) como nefasto paradigma, impide el establecimiento de un mercado justo a nivel mundial, ya que los países subdesarrollados no pueden competir en igualdad de condiciones: no pueden pagar los aranceles impuestos por las grandes potencias y por los blancos/protestantes/ricos/del norte. Sí, esos estúpidos hombres blancos de los que hablaba el amigo Michael Moore. No es aceptable que una vaca suiza o inglesa nos cueste más de un euro al día al bolsillo de los europeos.

Tecnofobia y miedo a la internacionalización y a un mercado justo son algunos de los males que siguen aquejando a las pequeñas y medianas corporaciones. Y esto provoca que gran parte del pastel se lo coman las grandes entidades. Los privilegiados del Ibex 35 español sí se embaucan en estrategias de fusiones que nada tienen de positivas y sólo buscan una competitividad de perniciosos efectos sociales. Y son las entidades de este índice, la que, obviamente, más internacionalizan los mercados. Pero su modus operandi es del todo injusto, insuficiente y dibujan unos efectos globalizadores muy negativos.

Ha llegado el momento de que las pymes de Dos Hermanas, de Sevilla, de la provincia y las andaluzas aprovechen las ventajas que ofrece la globalización, ganen en competitividad, inviertan en investigación y desarrollo, se internacionalicen, enseñen idiomas sus empleados, creen redes comerciales y convenios con empresas de su sector del resto de Europa, de África y de América Latina, inviertan en formación tecnológica, exijan infraestructuras y ayudas a la contratación ya la investigación por parte de las administraciones y, sobre todo, se pasen al software libre, un modo de acabar con monopolios de los grandes grupos informáticos que únicamente se dedican a crear y perpetuar sus privilegios.

Creemos que estas son algunas propuestas interesantes para las empresas. La productividad es importante, claro que sí, pero la competitividad, en un mundo tan globalizado como el actual, lo es aún más. Los nuevos tiempos requieren de empresas en continua innovación. Hay que dar el paso y no tener miedo. Al tiempo que ganarán cuotas de mercado, evitarán patentes, aranceles y derribarán barreras que impiden que esos mismos mercados sean también, por qué no, más justos e igualitarios.

Tecnologizarse: este neologismo es la clave de las empresas de hoy.

Por: carmen aparicio | General | Comentarios (1) | Referencias (0)

Wednesday, 28 de September de 2005

No se trata de Malthus

La situación en África tira por tierras cualquier resquicio de vigencia malthusiana: la inmigración es tragedia. Y si existe inmigración, es decir, si existe tragedia, es que hay carencias de recursos.

Lo que ocurre, y no por obvio resulta menos importante destacarlo, es que lo que falla no es tanto la producción como la distribución.

Detesto, por ello, a quienes analizan el fenómeno inmigratorio desde la frialdad de unos guarismos de despacho o tertulia radiofónica. No soporto tanto alejamiento de la realidad.

Sí, de esa realidad de moscas y putrefacción que lleva a una madre de pocos meses de Mali a recorrer un continente, atravesar Argelia y tratar de saltar una valla.

Una valla que es purgatorio para el cielo del bienestar español y europeo.

Y escucho, con indignación, que las madres portan a sus pequeños porque saben que, en caso de ser interceptados -lo cual es harto probable- podrán quedarse en España hasta que su hijito o hijita crezca.

Pero, ¿alguien puede responderme entonces por qué se aventuran a traspasar el túnel del purgatorio madres jóvencísimas embarazadas de varios meses en una patera de Caronte o saltando una valla alta que mañana será más alta y después más alta, y más alta...?

Sí, es el drama.

Por: carmen aparicio | General | Comentarios (0) | Referencias (0)

Tuesday, 27 de September de 2005

Fachadas tiroteadas

Contemplad la injusticia: en la Franja de Gaza, 8.000 colonos israelíes vivían en un total de superficie equivalente al que lo hacían 1,5 millones de palestinos...

...y da pena y rabia contemplar esas fachadas tiroteadas de Rafah y los edificios semiderruidos de este campamento...

Veo a los muchachos palestinos arreglando no sé qué papeles para trabajar, mientras pienso si Gaza será de verdad palestina.

Mientras tanto, un niño de no más de cinco años arrastra un caminón de juguete por un montículo de arena. Se divierte.

Una asociación defensora de los derechos humanos ha enviado recientemente una delegación para observar qué está ocurriendo en los campos de refugiados. Estuvieron en Rafah; también en Yenín.

Y ahora observo en la foto que me envió una amiga a ese pequeño divirtiéndose con su pequeño camión.

Mientras, recuerdo que los pequeños palestinos no se plantean qué quieren ser de mayores.

Muchas veces pienso que también el futuro ha muerto para ellos.

Por: carmen aparicio | General | Comentarios (0) | Referencias (0)

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